PROYECTO X
 

¡Bravo! lo lograron, lo logramos ¿Debemos sentirnos orgullosos?

En fin, la cabra tira al monte. La villa panamericana no se construye en el Parque Morelos en una ciudad donde todo mundo está en contra de cualquier cosa que signifique cambio, avance, reconversión de nuestras formas de vida, por el simple hecho de que los que la promueven son enemigos, son opuestos a los intereses propios.

Una ciudad que se caracteriza por destruir cualquier idea, cualquier propuesta para mejorar, pues nos acostumbramos a no creer en nada, a dudar de todos y hasta de nosotros mismos, donde pareciera que merecemos lo mejor y lo perfecto y sólo obtenemos migajas sin entender que somos todos parte de lo mismo.

Un sitio donde reina la incongruencia y tan se opone a una cambio de movilidad como al crecimiento vertical, al saneamiento de sus aguas ya sea por comodidad, por inercia, por irresponsabilidad, por paralizarse en el análisis eterno sin tener las agallas de decidir y arriesgar, sin tener la humildad de escuchar a los expertos y ver lo que se hace en otros sitios lejanos.

Un pueblo que se jacta de ser bronco y en el fondo está lleno de miedos y fobias, que se jacta de macho y está lleno de cobades, una población que siempre busca y encuentra culpables pero nunca reflexiona ni se autocritica... siempre justificándose y causándose lástima para merecer algo.
Personas sin objetividad y con argumentos poco sólidos, de ignorancia o subjetivos, donde no comprendemos que el conocimiento es riqueza, donde la educación debiera ser la espina dorsal del sistema, donde los valores y el respeto son el esqueleto de todo lo que nos rodea.

Sobrará quien esté feliz porque ahora seguirá siendo dicha zona de nuestro centro una fabela, donde por cierto se gastaron más de 300 millones en estudios, terrenos, adecuaciones... que se irán a la basura, como si nos sobrara precisamente el dinero, y que lo dilapidamos por nuestros pleitos, envidias, egoísmos, ignorancias... ahora la exfamosa Alameda seguirá siendo un nido de ratas, prostitución, decadencia, suciedad, senectud urbana, un centro que se achica día tras día y expresa lo que somos por indolencia, en pleno corazón de lo que somos para el mundo.

Lugar donde intereses políticos y partidistas van plasmando su nuevo poder y le siguen dando atole con el dedo al pueblo ignorante y manipulado por sus miserias, donde la demagogia y populismo toman nuevos bríos y retumba el eco del pasado paternalista y dictatorial, un lugar donde no estamos dispuestos a pagar nuestros costos del pasado y tener la paciencia para el cambio a pesar de los errores, pues la materia prima está contaminada.

Una nueva realidad que nos vuelve a recordar lo ciego mental que estamos, la falta de visión y la sobra de apatía, donde gracias a las PRImeras (sic) luces del nuevo orden político encandilan a la población anoréxica mental y de hambre, y por otro lado regocijados por la gordura corporal y hueva mental, por su incultura alimenticia e insalubre, por su falta de civismo y amabilidad, sitio donde se queja el ciudadano del dengue y él mismo lo provoca con sus cacharros, la influenza por su falta de higiene, las inundaciones por tirar tanta y tanta basura y de manera hipócrita exigir y criticar... donde no hemos comprendido que seguiremos teniendo el gobierno que merecemos porque somos nosotros mismos, donde sólo nos quejamos y se nos olvida como cacerola de teflón el pasado que construimos y lo que hemos dejado de hacer... al parecer no fueron suficientes 71 años, es más, no fueron suficientes una independencia, una revolución, una reforma... donde al final desafortunadamente y con decepción este país no cambiará por sus genes de su mestizaje, quizás consecuencia del abuso en la conquista, mezcla de vándalos e indios encerrados en su propio mundo, por su "nueva" gente, por su soberbia, por su conformismo, por sus miedos, por sus ironías, por sus incongruencias, por sus abusos, por su falta de agallas.

Una oportunidad de oro que se nos escapa nuevamente como muchas otras, una ignorancia tremenda que no nos permite digerir y entender la importancia que puede traer un evento de esta magnitud bien llevado, una automutilación y masoquismo, una ceguera mental que hasta propone que en el cerro del cuatro se hagan las villas para mostrar al mundo nuestra realidad, nuestra mendiguez, nuestras aspiraciones (por supuesto sin menospreciar dicha zona), reflejo de las invasiones por el viejo sistema corporativo y sindical... carencias, paternalismos y pobrezas.

Un pueblo que no aprende, que no se mira más que al ombligo, que vive de mendiguez y migajas, un pueblo en ocasiones servil y en otras violento, en el que su dignidad está destruida y su orgullo está extraviado, lleno de mitos históricos como la no reelección o la cuestión del petróleo, envueltos en la falsa bandera del nacionalismo y la revolución.

Una ciudadanía que ha perdido la credibilidad, el respeto, inmersa en la violencia y sólo se la pasa buscando culpables y no se da cuenta que ella ha construido su futuro, que siempre hubo advertencias pero jamás hacemos caso de ellas, siempre como cucarachas en quemazón, pues no participa más que para lo destructivo, para reaccionar con la bilis y sin embargo se ufana de trabajadora aunque no se vea más que los vestigios de los que han hecho verdadera historia, donde se hace víctima continuamente y no se da cuenta de que su pobreza es mental, por su concepción de la vida “valemadrista”  y de su egoísmo recalcitrante.

Una entidad donde a pesar de todo existen héroes, un porcentaje pequeño pero muy fuerte, pero que se encuentra decepcionado y sin esperanzas, pues la mayoría va ganando, donde se implora democracia pero no se sabe ni lo que significa siquiera; un país que se auto alaba y critica a todo lo que está enfrente, pero que sólo le sale lo mexicano cuando está borracho o gana la selección de fut bol, en quien deposita su felicidad y logros.

Una comunidad donde los que valen la pena cada día son menos porque emigran a otro país para encontrar un marco más justo y herramientas para desarrollarse individualmente.
Un país devaluado y desvalorizado, donde se le enseñó que primero son sus derechos y jamás se le habló de sus obligaciones; un pueblo que se ufana de su familia y ahora está inmersa en la violencia y degradación... un pueblo que se ancló siempre en el fanatismo religioso creyendo que la virgencita le solucionará sus carencias y es su único sustento para seguir adelante, en una especie de ignorancia fervorosa.

En fin, mucho pesimismo dirán todos, pero son años de lo mismo, de incapacidades, de inercias, de pobrezas, de mendigueces, de realidades, de esperanzas hechas añicos donde hay que conformarse con la mediocridad, pero eso sí, afortunadamente todavía tenemos lo más valioso: la libertad de poder desarrollarse individualmente a pesar de los pesares, a pesar de estar solos en ocasiones, en un país lleno de riquezas que nos empeñamos en destruir y que ha perdido algo muy valioso, la paz... ojalá y pronto reaccionemos y entendamos que al final nacimos para vivir en comunidad.

Autor: Ing. Francisco Javier Andrade Moreno
Fuente: Proyecto X
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